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domingo, 7 de noviembre de 2021

EL REGRESO DE LUPITA D´ALESSIO DEBE SER UNA NORMALIDAD

 





























El latir de la Ciudad de México se acelera por su regreso a la normalidad, después de la terrible pandemia, la industria de la música en español parece querer hacer lo mismo con el regreso de Lupíta D´alessio al mundo discográfico. El reloj marcaba las 21:45 horas del 6 de noviembre del primer año de los ceroveintes de este siglo. La cita ya no sería El patio en donde tantas veces dijo sería su último concierto para retirarse, ahora el impluvio es la arena CDMX y todo está listo para el concierto presencial de D´alessio y para la grabación de su disco en vivo  para Orfeón, la casa que la grabó por primera vez para después congelarla. El tráfico alrededor del coloso de la alegría y la vendimia de posters con la imagen de Lupita  y audios de sus anteriores grabaciones, disimulaban una vida capitalina normal que solamente era delatada por quienes usaban el cubrebocas. De pronto se apagan las luces, solamente el escenario se ilumina para despertar a la leona dormida, que comenzó a entonar sus canciones de amargura, de desgarra, de desamor  y de necesidad de cercanía por la persona que a la vez, tenemos ganas de no verle nunca más. Lupita D'Alessio  sigue siendo la intérprete que hace estremecer, que atesora el estilo que muchos artistas buscan y no siempre encuentran y que mejor se extingue su carrera sin jamás encontrarlo. Guadalupe no, ella es diferente. Es la máxima vendedora sobreviviente de la industria del disco en México y hace valer su jerarquía interpretando sus éxitos, aquellos altamente conocidos por haber sonado en múltiples ocasiones en la radio, y habrá otros que son mejores que los primeros,pero que fueron silenciados por un litigio que ha llegado a su consolidación y que será urgente rescatarlos, al ser más finos y más preciados que aquellos que la industria impulso.“Muchas gracias por esta noche tan especial”, fueron algunas de las palabras que la intérprete expresó antes de dar por finalizado el show, en el reencuentro con su público  de ayer y con  aquella masa de reciente ingreso, en donde el arte traspasa cualquier frontera generacional.