Ocho días después de haber sido agredido por la corrupción partidista mediante sus representantes, por la violencia femiperversa y por los desprestigiados medios retrogradistas corporativos, es que el periodista Manuel Pedrero apareció triunfal al recibir El Premio Nacional del Periodismo 2026 y convertirse en el comunicador más joven en obtener esta distinción en el Club Nacional de Periodistas que encabeza la distinguida Celeste Sáenz de Miera que ha convertido este legendario premio, en el más importante de la comunicación y que no lo maneja ni una asociación vendepremios ni el gobierno como recompensa a la lealtad del comentario. Si bien es cierto que los medios electrónicos se han encargado de dar voz y difusión a los más corruptos del micrófono y que en tal razón es vulnerable quien crea en un comunicador de radio o televisión tradicional y hoy en un influencer, también es cierto, que la línea ética y editorial de Pedrero lo ha convertido en un comunicador líder desde el primer momento que saltó a la vida pública contestando en un sencillo vídeo a las malhechorías de Joaquín López-Dóriga que es un arranciado corrupto del periodismo. Pedrero ha tenido que quitarse piedra por piedra hasta convertirse en uno de los comunicadores más escuchados en el país y según una encuesta basada en medios electrónicos en la voz creíble en todo el mundo, y con tan solo 23 años. El tamaulipeco creado en Tabasco, Estado del cual se orgullece al ser admirador del Presidente tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, ha sido protagonista de dos momentos importantes para los nuevos tiempos de la comunicación en menos de ocho días. Uno es éste, al ganarse la medalla de un premio importante que chayoteros y lambiscones del poder decían merecerse por obscenos de la noticia, y el otro importante momento es la manera que derrotó en la mesa de debate y en los propios micrófonos de Grupo Fórmula, a lobos vestidos de becerras, como a las partidistas Margarita Provencio de MC y a Tania Larios del PRI y vocera de Alejandro Moreno Cárdenas quien es Presidente del propio partido político, así como al comunicador térmico Juan Becerra Acosta, que se descaró en su verdadera postura, después de aparentar ser un periodista progresista. Y es que los tres trataron de sobajar la intelectualidad periodística de Manuel Pedrero pero que aún con su corta experiencia, es que Pedrero logró revertir el ataque y exhibir las intenciones y enojos de quienes de manera suave o ruda, hipócrita o abierta, se resisten ante un cambio político heredado por el lópezobradorismo y que unos llaman La 4T. Tal discusión desigual en contra de Pedrero hizo prender un foco rojo, ya en una mesa de diálogo dirigida por un perverso comunicador, resulta peligroso un debate mixto, al tener ellas una ley distorsionada que desiguala derechos y mal interpreta el concepto de violencia por razón de género. Manuel con argumentos y pruebas, logró que Tania Larios saliera huyendo del contrapunto y abandonara la mesa de comunicación argumentando ser violentada, bajo el apoyo de Becerra y Provencio que aun subestiman al espectador, al cual consideran sin criterio propio y con opinión bajo adhesión de quien habla en el micrófono. Ayer aplaudíamos el periodismo limpio de Juan Becerra Acosta como hoy aplaudimos el que realiza Manuel Pedrero, lo que significa lo peligroso que es confiar en los comunicadores de audiencia masiva y comprueba que que creer en noticieros de televisión resulta un grado de vulnerabilidad para quien los sintoniza.
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