A la televisión pública no ha llegado la Cuarta Transformación que ha pisado otros ámbitos de la administración gubernamental, y no nos referimos a la falta de recursos sino a la falta de imaginación y cada vez a la falta de pluralidad en el debate. Aunque el país carece de oposición y de mucha resistencia partidista y hábitos de corrupción por parte de la derecha, se deben buscar las nuevas y frescas voces que con conocimiento y sin doble intención pueden describir lo bueno del gobierno mexicano de izquierda pero también todo aquello que falta hacer y los errores que se han cometido para bien de la propia semilla progresista sembrada por el lópezobradorismo. Respecto al entretenimiento, los canales operados por centros educativos, sectores culturales, institutos y programas de secretarías de Estado, deben comprender que la programación atractiva es la original, y la que obtiene el gusto del televidente, incluso hasta con estrategias que han funcionado en la televisión comercial y con características, con las que se ha acostumbrado al televidente, solamente que sin los valores distorsionados mismos que deben ser invertidos bajo anti antídotos y no con medicamentos amargos, que lo único que logran es alejar al televidente y desperdiciar recursos del erario público, sin que se acerquen a sus pantallas ni siquiera por casualidad, aquellos que están involucrados con el mundo de la comunicación electrónica o y menos aquellos que disfrutan de la pantalla chica, tal es el caso de la conductora Claudia Lizaldi parte del programa clásico de la TV politécnica, ä la Cachi cachi Porra" que nos confiesa ester divorciada de la televisión cuando es manejada por el gobierno.
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