Mucho se ha debatido sobre la conducta jubilosa del público mexicano, que algunos lo califican de cariñoso e incondicional y otros de entreguistas y de fácil domesticación. Los taquillazos para la presentación de Bad Bunny que se convirtieron en reventas millonarias y en largas filas en taquilla, podrían ser una muestra de ello, pero de acorde a las fanaticadas internacionales en el caso de las llegadas de Diego Armando Maradona, Ronaldinho Moreira, Vánván Zamorano, Dani Alves a tierras aztecas para integrarse a la liga del fútbol mexicano y los enormes tumultos para alcanzar a figuras como Shakira, Thalía, o el rostro más bello en las últimas décadas de este siglo para la televisión mexicana como ha sido considerada Gaby Ramírez.
Todos los tumultos son para Dani Alves en su llegada a México para integrarse al equipo de Pumas, en lo que resulta la contratación más importante en la historia del fútbol mexicano, ya que con todo y que el futbolista brasileño ya no tiene el nivel que mantuvo en el Barcelona, también es cierto que el defensa con la playera 33, todavía aspira jugar con la selección brasileña el próximo mundial de Qatar 22, y conseguir la Copa del Mundo, que es el único trofeo dorado que no ha ganado Alves, quien en su carrera futbolística lo ha ganado todo. Bicampeón de la Copa América, Bicampeón de la copa confederaciones, campeón olímpico, y 42 títulos divididos en todos y cada uno de los equipos en que ha desfilado que son Bahía de Brasil, el Sevilla, Barcelona, Juventus, PSG, Sao Paolo y la selección brasileña. Ahora en cuestión de meses se verá si Dani Alves logra el récord perfecto de todos los tiempos, que es lograr ser campeón del mundo y ser campeón con Pumas. por ahora, el nuevo jugador de Pumas, ya es el campeón de los tumultos, igualando las reuniones humanas que juntaba la presencia de Hugo Sánchez en su llegada de Madrid a México, y que llega a reunir personajes como Messi a nivel mundial o el propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador o la bella presencia de Gaby Ramírez capaz de lograr manadas de admiradores en su persecución, como las que siguen a Dani Alves quien a su llegada a México, tuvo que ponerse la máscara de Santo, el enmascarado de plata, para no ser reconocido en el Aeropuerto Bento Juárez de la tierra azteca.
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