Periodismo Frontal sin censura hasta las últimas consecuencias

domingo, 25 de enero de 2026

JULIO IGLESIAS ABSUELTO POR UN JUEZ Y CONDENADO POR MILES DE MINISTERIOS PUBLICOS

 




















ALGUIEN TIENE QUE DECIRLO.- Julio Iglesias, el cantante más conocido en el mundo,  fue acusado por dos de sus trabajadoras,  de  delitos de acoso y agresión sexual. Lo que se hizo público por medios  de comunicación  que  no mostraron probanzas  de la supuesta investigación periodística pero que sí motivaron la apertura de diligencias por la Fiscalía de la Audiencia Nacional en España. Aparentemente los hechos ocurrieron hace cinco años, cuando el cantante español contaba con 78 años de edad cuando  a  la encargada de las actividades del hogar y a su fisioterapeuta,  supuestamente las atacó hasta hacerles tocamientos  sin sus consentimientos, dándoles bofetadas, humillaciones físicas y verbales, y hasta la penetración. Lo único que han podido aportar las denunciantes son documentos y testimonios  que demuestran la relación laboral pero no las agresiones. Los abogados defensores de las supuestas víctimas, coincidentemente presentaron la denuncia en una jurisdicción  equivocada lo que ha prolongado la acción ministerial ante  el juzgador pero no el escándalo, que sin revictimizar a las  supuestas ofendidas. Es claro que se violentó la discrecionalidad de la investigación y se ha preguzgado y desprestigiado a Iglesias mediante comentarios mediáticos. Además la conducta del artista no ha ayudado  en su defensa, al caracterizarse por coqueteos y manoseos públicos a diferentes conductoras  que ahora señalan las  incomodaron pero en su momento, actuaron como parte de un show de televisión, incluyendo a la artista internacional, Verónica Castro.  La ley debe de proteger a las víctimas de  esta clase de delitos, que la mayoría de veces  no son fáciles de demostrar por su naturaleza íntima, pero también debe castigar a  los medios que exhiben supuestas investigaciones periodísticas cuando  no se basan en elementos demostrables o cuando se encuentran en una etapa de investigación, contrariamente cuando existe una consignación judicial o resolución  judicial al respecto, en donde además las autoridades en su etapa  de investigación deben ser estrictos en evitar actos de molestia y actuar de manera severa cuando tengan a su disposición pruebas plenas. Por lo pronto, Julio Iglesias ya ha sido sentenciado  como culpable de manera mediática y en base al direccionismo  del femenismo mal entendido, y de la ignorancia de los comunicadores  de chismes, mientras que quienes han filtrado informaciones no sustentadas no cuentan con la tipificación delictuosa bajo el falso escudo de la libertad de prensa y de información. El caso de Iglesias resulta diferente a lo ocurrido entre Sasha y el productor Luis de Llano que presumía haber tenido  la relación amorosa con una menor de edad, o los casos  de Placido Domingo que confesó cometer abusos íntimos sexuales sin perder un grado de honorabilidad o el propio Enrique Guzmán  cuya gravedad no es la simple acusación de su nieta de haber recibido tocamientos  cuando era menor, sino sus reacciones posteriores a las acusaciones que no han dado lugar a un pronunciamiento ministerial oficioso lo que  rebasa  el otro extremo de la acusación infundada, que es la impunidad.